La misión de la iglesia parroquial: un camino de luz y esperanza
La iglesia parroquial es un símbolo de la identidad religiosa de la comunidad, donde los fieles encuentran la gracia a través de los sacramentos, nutren su entusiasmo misionero y se sienten llamados a ayudar a los necesitados. También brinda consuelo a los enfermos y de acuerdo con el Obispo de la ciudad, es un lugar de misericordia y libertad para todos.
Pero, ¿quién es el santo que da nombre a la parroquia? A continuación, te contamos quién es.
El santo que ilumina nuestra iglesia
Él, durante su pontificado, en primer lugar, buscó promover la santidad entre los sacerdotes, ya que consideraba que, sin ella, la vida de la capilla estaría en peligro debido a la relajación y al abandono. Por otro lado, en segundo lugar, se esforzó por impulsar la vida espiritual de los laicos, alentando su participación en la liturgia.
Destacar que una parte fundamental de su labor se centró en fomentar la unión con Cristo a través de la Sagrada Comunión y la catequesis, especialmente entre los niños/-as. Por ello, su pensamiento fue adelantar la primera Comunión y reformar el culto, haciendo del canto, una de las partes invariables de la asamblea. De esta forma, buscaba introducir a los fieles en el dinamismo de la gracia sacramental de la misa, resaltando que el centro es Cristo y su sacrificio en la cruz por nuestra salvación. Subrayó asimismo que la eucaristía no debe ser vista como una simple convivencia social, sino como la celebración del sacrificio del Redentor.
Además, su compromiso se basaba en la idea de que todo debe encontrar su fundamento en el Mesías, y esto solo es posible a través de una comunión de vida con Él, que se realiza en la participación eucarística.
En resumen, San Pío X trabajó incansablemente para lograr esta unión con Cristo en la vida de la iglesia.
Conoce la historia de tu parroquia
Hace varias décadas, en un tranquilo barrio de pescadores llamado El Zapillo, se gestó un relato que perdura hasta nuestros días. Primeramente, todo comenzó el 25 de febrero de 1961, cuando el Obispado adquirió una finca en aquel lugar. Este terreno, que abarcaba una modesta casa y tres parcelas adicionales, fue el punto de partida.
En ausencia del Obispo, el Vicario General, don Andrés Pérez Molina, asumió la responsabilidad de llevar a cabo la encomienda de concluir la construcción del nuevo complejo parroquial, que había sido retomada el 4 de junio de 1964. La casa existente se convirtió en la casa rectoral, y en los años que siguieron, desempeñó un papel importante al albergar un dispensario médico, dirigido con dedicación por las Religiosas Misioneras de Acción Parroquial desde el 19 de septiembre de 1974.
Posteriormente, en la parcela al norte de la casa, se levantó un salón parroquial que, a partir del 13 de marzo de 1965, sirvió como iglesia parroquial temporal hasta que finalmente se concluyó la construcción del templo en la parte oriental de la finca.
Este templo fue concebido siguiendo las directrices de la renovación litúrgica del Concilio Vaticano II, según lo establecido en la Constitución “Sacrosanctum Concilium”, promulgada el 4 de diciembre de 1963. El proyecto, diseñado por el arquitecto don Francisco Langle Granados, recién doctorado en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, contó con la dirección técnica a cargo del aparejador don Adolfo Zaragoza.
El 3 de septiembre de 1966, en la festividad de San Pío X, don Ángel Suquía Goicoechea, recién consagrado obispo de Almería el 16 de julio del mismo año, bendijo la nueva iglesia del vecindario y consagró su altar.
Hoy en día, San Pío X se erige con orgullo, dibujando un perfil emblemático en medio de las modernas edificaciones del barrio. Este edificio de una sola nave, de planta triangular, conocida como “en abanico”, tiene la capacidad de albergar a seiscientos fieles sentados.
Así, su legado de fe y comunidad continúa inquebrantable a través de las eras.

Información adicional
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- El arquitecto a cargo de su diseño fue Francisco Langle, mientras que el aparejador encargado de su supervisión y construcción fue Guillermo Zaragoza.
- -La cristalera de la capilla del Sagrario es el resultado de la concepción artística de Francisco López Moya; la imagen de la Virgen del Carmen (acompañada por el Niño), fue meticulosamente tallada por Luis Ortega Brú en la ciudad de Madrid, durante el año 1970 y, la majestuosa corona que engalana a la Virgen, es una creación magistral de Manuel Requena, bajo la dirección artística de Ortega Brú.
- La piedra utilizada en la confección del altar y el mármol que reviste la solería de este recinto provienen de la cantera de los Hermanos Urán Sola, ubicada en la localidad de Máchale.
- El San Pío X que preside la entrada de la iglesia es una obra conjunta, creada por los destacados artistas José Leal y Luis Cañadas.
En la actualidad, tras más de cincuenta años desde su edificación, agradecemos a Dios porque esta comunidad ha sido un lugar de fe y testimonio del Evangelio. Por ende y a través de la intercesión de su santo patrón, pedimos al Señor la guía del Espíritu Santo para llevar a cabo la labor de evangelización que la sociedad actual requiere.
Noticias
1. “El gran cuadro llega al Zapillo”
El pintor almeriense Manuel Domínguez ha creado una impresionante obra de arte que representa una escena evangélica de Jesús apareciendo ante Simón, Pedro, Tomás y otros discípulos junto al mar de Tiberíades, tal como se relata en el capítulo 21 de San Juan.
Llama la atención sus medidas (tres metros y medio de largo por uno noventa de alto) que han requerido meses de investigación y casi un año de trabajo para su creación. Por otra parte, la pintura al óleo en tonos pastel es tridimensional y llena de luz, destacando la majestuosidad de Jesús Resucitado que viste de blanco y habla con Pedro. Por último, es importante mencionar que la escena evoca un nuevo amanecer espiritual en el tercer milenio, con elementos marítimos que nos conectan con el entorno mediterráneo.
El cuadro ha sido instalado en la Iglesia de San Pío X en el barrio del Zapillo, enriqueciendo notablemente el interior de este templo moderno.
Nos despedimos comentando que es un verdadero deleite para quiénes lo contemplen, con su historia y belleza que trascienden a través de la pintura.
